
¿Quien no estaría gustoso de perderse en calles tan hermosas como esta? -Calle El Chorro, San Miguel de Allende, México
Descubrí el barrio del Chorro en mi última visita a San Miguel de Allende, porque una mañana decidí levantarme muy temprano para trotar alrededor de la ciudad un poco antes de que toda ella despertara…
La belleza de esta ciudad es que sientes que estás viajando en el tiempo a través de sus calles empedradas. Al menos así me sentí al comenzar mi recorrido subiendo por la pendiente de la calle Barranca, que un par de cuadras más adelante se convierte en la calle El Chorro. Desde los primeros pasos sientes como todo el color de sus construcciones antiguas te va rodeando.
Arcos virreinales, calles empedradas, fachadas en tonos ocre y terrosos, placas de lugares históricos y una cantina que invita a regresar cuando el sol se oculta para escuchar música y cantar a voz en pecho
No tenía idea de lo cerca que estaba del barrio del Chorro hasta que lo tuve de frente, al llegar a la cima de esa calle cuyos muros irregulares desbordan flores y plantas a ambos lados. En el barrio del Chorro nada es simétrico, nada es perfecto, solo calles curvas y casas que siguen el terreno, porque este barrio nunca fue diseñado, solamente se habitó.
El origen de San Miguel de Allende
El pueblo de San Miguel comenzó cuando el fraile franciscano Juan de San Miguel estableció en 1542 un asentamiento apenas unos kilómetros al oeste de su actual ubicación, con el fin de evangelizar y organizar a los indígenas de la etnia chichimeca de la región, además de proteger la ruta de la plata entre la Ciudad de México y las minas de Zacatecas, que era clave para la Corona española.
Debido a los constantes ataques de indígenas de otras etnias, en 1548 fray Bernardo de Cossin buscó un nuevo sitio que les brindara más protección y lo encontró en una ladera que contaba con un manantial de agua dulce: ese espacio es el actual barrio del Chorro.
Las placas e identificadores que hay en el Barrio El Chorro también le dan identidad al barrio. ¿Notaron la belleza del estilo en la placa que señala el nombre de la calle?
En este nuevo poblado el fraile construyó la Capilla de la Santa Cruz y durante los siguientes cuatro años el pueblo de San Miguel creció en este lugar. En 1554 se asignó una guarnición de soldados con el fin de brindar más protección al Camino de la Plata y nuevas familias de españoles llegaron a habitar el lugar. Protegido por esas altas peñas y abastecidos por el manantial al que se le llamó “El Chorro”, en 1555 se fundó oficialmente la villa española de San Miguel el Grande.
Ya en el siglo XVIII el Chorro era un barrio multiétnico, habitado por indígenas y españoles, mulatos, mestizos y otras castas, que se dedicaban a los oficios de zapateros, carneros, pajes, trapicheros, hiladores, tejedores y hortelanos. San Miguel tenía más de 200 casas y poco más de 2000 habitantes que formaron muchos nuevos barrios, rodeados todos de amplias y abundantes huertas, abastecidos todavía por agua del manantial del Chorro.
En esta época la acaudalada familia de la Canal patrocinó muchas obras públicas, entre ellas la construcción de los baños públicos y una caja de agua -ambos en la parte alta del barrio del Chorro, que permitían regular el abasto de agua potable al sistema de cañería que se extendía hasta la parte principal de la villa y que llenara las fuentes públicas y particulares. El manantial del Chorro siguió abasteciendo a la población durante el siglo XIX y principios del siglo XX cuando finalmente se agotó.
El Barrio del Chorro en la actualidad
Cuando recorres el Barrio del Chorro en pleno siglo XXI vas a encontrar el corazón más antiguo y cargado de historia de San Miguel, porque muchos de los espacios que llevaron a los pobladores a establecer su vida ahí siguen en el mismo lugar.
La Capilla de la Santa Cruz del Chorro
Uno de los símbolos más antiguos del barrio. No es grande, no es ostentosa, pero es profundamente histórica. En este lugar se mezclaban ritos católicos, costumbres indígenas, vida cotidiana. Era fe… pero también punto de reunión. Y sigue ahí en pie esperándonos para visitarla.
El manantial del Chorro y la Casa de la Cultura de San Miguel de Allende
Antes de iglesias, antes de casonas, antes de la traza española, existía el manantial del Chorro. Sin agua no podría haber pueblo y ahi siempre hubo agua en abundancia. El manantial dio origen a los baños públicos que continuaron su servicio hasta que el manantial se agotó, pero el edificio sigue dando servicio a sus pobladores ahora como la Casa de Cultura de San Miguel de Allende
Los antigüos Baños del Chorro, ahora convertidos en centro cultural, en un inmueble que se ha conservado desde el siglo XVIII hasta nuestros días
Parque El Chorro
La calle del Chorro al llegar frente a la Casa de la Cultura desciende de forma abrupta en zig-zag, mientras a su derecha una serie de plataformas y escaleras que cubren el pronunciado desnivel forma el Parque El Chorro que regala sombras en medio de abundantes árboles, quioscos y bancas para los visitantes, junto con vistas de la ciudad desde las alturas.
Lavaderos, mujeres y vida diaria
Durante siglos, el Chorro fue territorio de mujeres lavando ropa, niños corriendo, historias contadas en voz baja. Justo al pie del Parque del Chorro un espacio habilitado como lavaderos se mantiene aún, ahora como un monumento al pasado, porque los lavaderos públicos no eran solo trabajo, eran red social, chisme, apoyo y comunidad.
¿Pueden imaginarse estos lavaderos siglos atrás llenos de mujeres con sus cargas de ropa, lavando con el agua del manantial, entre risas y platicas, cuidando al mismo tiempo a su niños que jugaban alrededor?
Mucho de lo que hoy se “sabe” de San Miguel nació ahí, no en los salones elegantes, y ahora tenemos una pequeña plaza pública llamada Lavaderos del Chorro.
Finca Santa Elena o una extensión de Casa de Sierra Nevada
El Chorro fue un barrio que nunca fue rico, pues a diferencia del centro, aquí encontrabas casas más sencillas, calles irregulares, muros hechos con lo que había. Eso lo volvió auténtico, resistente y poco modificado. Hoy se siente distinto porque ahora el Barrio del Chorro es uno de los más cotizados, cuidadosamente restaurado, silencioso, elegante, caro.
A un costado de los lavaderos del Chorro existió la Finca Santa Elena, actualmente restaurada y habilitada como restaurante de alta gastronomía mexicana, el Restaurante del Parque, parte de los hoteles Casa de Sierra Nevada.
Aunque ubicado en los límites del Barrio del Chorro es una parada indispensable para terminar nuestro recorrido por la zona. Este parque se inauguró en 1909, en tiempos del Porfiriato, cuando México quería ser moderno, ordenado y francés, lo que explica sus senderos geométricos, jardines formales, glorietas y quioscos.
Aún así este parque se puede considerar histórico pues rebasó ya los 100 años, y sus pequeñas plazas aún tienen ecos de bandas de música, actos cívicos, eventos públicos, cultura accesible. El atardecer seguramente es su mejor momento con perros corriendo, cafés llenos, luz que se filtra entre los árboles… Dicen que en el Parque Juaréz es donde San Miguel se quita el traje, donde no te habla de arte ni de conquista, sino de vida cotidiana.
Es indudable que debajo de todos estos espacios sigue latiendo el origen, el agua, la memoria popular…
¿Disfrutaron este recorrido por el Barrio del Chorro junto conmigo?
Espero que sí, porque aún tengo mucho más que compartir con ustedes sobre la magia de San Miguel de Allende. Esperen las futuras publicaciones sobre #ColonialMexico.
Mis publicaciones sobre San Miguel de Allende!:
- A place almost straight out of a fairy tale… | #ColonialMexico
- Welcome to the Guadalupe neighborhood: there is art in all its streets | San Miguel de Allende
- San Miguel de Allende: a cultural hub in the heart of Mexico
También te invito a leer mi serie sobre Oaxaca





























