
Siempre he leído y escuchado que para descubrir una ciudad que no conoces lo mejor es caminar por sus calles y dejarte sorprender. Justo eso es lo que me pasó con el barrio de Guadalupe en San Miguel de Allende.
La decisión de hacer un trote por las calles de esta ciudad, temprano por la mañana fue lo que me llevó al barrio de Chorro como primer escala, y debo confesar que una vez que crucé esa zona y el Parque Juárez, seguí la ruta más directa hacia un par de cachés que estaban cerca del Arroyo de las Cachinches. Una vez ahí, descubrí que del otro lado del arroyo se desplegaban murales en las paredes traseras de varias casas y decidí cruzar un puente peatonal para llegar a ellos: yo no lo sabía pero había llegado al barrio de Guadalupe.
El barrio de Guadalupe ha sido siempre una zona popular, en el sentido de que es un barrio de trabajadores y fue una expansión natural de centro de San Miguel, en donde no vamos a encontrar casonas coloniales, órdenes religiosas, o trazos perfectos en las calles. Las casas aqui se crearon por autoconstrucción de los propios vecinos.
Es un área de la ciudad donde encuentras vida cotidiana, música que sale de las casas, quizá niños jugando en las calles, o algunos vecinos sentados en sus banquetas, casas chicas, ampliaciones extrañas, colores fuertes… y de pronto murales, murales por todas partes.
Al cruzar ese puente peatonal llegué al pie de un mural gigantesco, lleno de color, pintado en la pared trasera de una casa o quizá un almacén pero que cubría un poco más de dos pisos.
Ese borde del arroyo tiene un sendero para bicicletas y peatones -que no aparecía en el mapa y que agregué via Road Editor, que me permitía trotar y avanzar de un mural a otro. De esa manera recorrí dos o tres cuadras junto al arroyo para encontrar un mural tras otro. Fue interesante descubrir que la mayoría de ellos incluye un espacio para indicar el crédito para el autor del mural, e incluso el nombre de personas que patrocinaron esa obra gráfica.
Murales al margen del Arroyo de las Cachinches
Hubo un momento en que decidí dar vuelta a la izquierda en la calle Cri-Cri y ahí me encontré de inmediato con un muro de intenso color rosa mexicano que era la base para un mural formado por pequeños mosaicos de colores. Su nombre: Welcome to Guadalupe neighborhood: here there is art in all its streets.
Para este punto solo me dejé llevar por los murales, que se alineaban en los paredes libres en una y otra calle. Solo daba vuelta en una esquina y también en la siguiente, asi recorrí las calles Cielito Lindo, Tata Nacho y Canción Mixteca. ¡Hasta los nombres de las calles son como fragmentos de poesía!
Después me enteré que el barrio de Guadalupe es conocido como un distrito de arte urbano donde prácticamente todas sus calles tienen murales pintados por artistas locales, nacionales e internacionales. Más de 50 murales adornan fachadas de casas y muros públicos, y los artistas han ido ganando mayor libertad para expresarse con apoyo de vecinos y proyectos comunitarios.
Cómo es natural muchos murales cambian, se pintan encima, o desaparecen, pero todo esto es parte del lenguaje urbano, donde hay muchos símbolos que se repiten constantemente: ojos, agua, aves, maíz, semillas, plantas, rostros, calaveras, manos. Estos murales no podrían estar en el centro histórico, donde hay reglas muy claras para mantener su fisonomía colonial; están aquí en las colonias y barrios porque dicen cosas que no caben en una iglesia ni en un museo.
No sólo el barrio de Guadalupe tiene murales entres sus calles, el barrio San Antonio y la calle Stirling Dickinson son también áreas para explorar para descubrir mensajes gráficos entre pequeñas tiendas de barrio y cafés locales. No lo sabía en el momento de mi visita a la ciudad, pero ahora las tengo como lugares pendientes para recorrer en la siguiente vez que pueda estar ahi.
Tal vez antes otro local guide pueda ir ahí y mostrarnos lo que descubra a todos los usuarios de Connect. ¿Alguien quiere tomar el relevo?
¡Espero que sí! Siempre es valiosa una nueva perspectiva para estas imágenes incrustadas en los muros.
Mientras tanto, esa mañana solo seguí con mi trote matutino… ahora en dirección a La Aurora, antigua fábrica textil y actual galería de arte, que será parte de mi próxima y última publicación sobre San Miguel de Allende y su vasta oferta cultural que atrapa a visitantes de México y de todo el mundo desde la década de los 50’s.
Mis publicaciones sobre San Miguel de Allende!:
- A place almost straight out of a fairy tale… | #ColonialMexico
- Walking around El Chorro neighborhood at San Miguel de Allende | #ColonialMexico
- San Miguel de Allende: a cultural hub in the heart of Mexico
También te invito a leer mi serie sobre Oaxaca


















