Una de las más populares experiencias turísticas de Etiopía es la visita a las “tribus del sur” que son en realidad distintos grupos étnicos que aún preservan notable distancia con los elementos que caracterizan la vida occidental.
Para llegar debes de viajar en vehículo o en avión y luego conducir varios de kilómetros por paisajes desérticos. Cara grupo está en su propia área. Mientras para acceder a la zona donde habita la Tribu Dassanech, en la región Omorate, casi en la frontera con Kenia, tuvimos que cruzar el río Omo en una curiosa y rudimentaria especie de canoa hecha únicamente con el tronco de un árbol. Al visitar a la Tribu Karo nos recibió una fascinante vista del Río Omo.
En este viaje no sólo se pueden conocer las principales características que les identifican, sino que dejarse fascinar por aquellas que le diferencian, de nosotros y de ellos mismos.
Mientras los Karo decoran su piel con atractivos patrones de ‘body painting’ y son extremandamente intensos. Los Dassanech son sumamente amigables y cariñosos y los más temidos son los Mursi pues tienen fama de que consumen bebidas fermentadas y, al hacerlo, pueden tornarse un poco agresivos.
Algo que captó mi atención es que en varios grupos ya tienen establecido un pago por uso de la imagen del sujeto que, al momento de mi vista, era de 10 birr (moneda etíope) por adulto y 5 birr por niños. Siendo los mismos padres los que tratan de que selecciones a sus hijos, pues de ello depende el ingreso de su familia.
Toma en cuenta que, a diferencia de nosotros, su estilo de vida es en algunos casos nómada, por lo que suelen carecer del sentido de pertenencia y de apego a lo material que tenemos nosotros, aunque hay que reconocer que es tal cuánto lo codician, que llegan al punto de pedirlo con insistencia y de que, si te llevaras de ellos, saldrías completa y absolutamente desnudo… ¡Piden un montón!
Aunque en esta aventura siempre estuvimos acompañados por un guía oficial que nos servía de traductor de Amárico a Inglés, adicionalmente contábamos con uno cercano a cada comunidad, quien no sólo nos explicaba las peculiaridades de cada tribu sino que nos servía de traductor entre los dialectos de cada grupo étnico y el inglés. Claro, en muchas ocasiones hay que valerse de la comunicación no verbal para poder intentar hacerse entender, lo cual resultaba muy gracioso a la vista.
Quiero saber dos coas de ti:
1. Si conocías estos grupos étnicos
2. ¿Cuál ha sido hasta ahora la situación más bizarra o memorable que guardas en cuanto a comunicación entre distintas culturas?



