La Tarasque en Tarascón en la Provenza francesa, es un monstruo legendario cuya historia mezcla tradición pagana y cristiana, y ha dado nombre a la ciudad.
Según la leyenda medieval, la Tarasque era una bestia aterradora que vivía en las orillas del río Ródano, entre Arlés y Aviñón.
Se describía como un ser con cabeza de león, seis patas, cuerpo de buey cubierto por un caparazón de tortuga y una larga cola escamosa terminada en un aguijón de escorpión. Atacaba a viajeros, hundía embarcaciones y sembraba el terror entre los habitantes.
La historia cambió con la llegada de Santa Marta, hermana de María y Lázaro, quien, según la tradición cristiana, llegó a la Provenza para evangelizar tras la muerte de Jesús. En lugar de enfrentarse al monstruo con violencia, Marta lo calmó con oraciones, agua bendita y un crucifijo. La bestia se volvió dócil y la condujo hasta el pueblo atada con su cinturón. Sin embargo, los vecinos, llenos de miedo y odio por los daños sufridos, acabaron matándola. El milagro llevó a muchos habitantes a convertirse al cristianismo.
La leyenda quedó inmortalizada en la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, escrita en el siglo XIII, y convirtió a Santa Marta en la patrona de Tarascón. Su tumba se encuentra en la iglesia de Santa Marta, uno de los lugares más visitados de la ciudad.



