Hace unos días tuve la oportunidad de ir a Cuetzalan, Puebla. Me sorprendió la mística que tiene el lugar, su gente, su comida, sus paisajes y ese sabor a pueblito que a veces ya no logran lugares como Tepoztlan por la gran cantidad de turismo que lo frecuenta.
En cuanto a precio poco más se puede pedir, el hospedaje lo encontré en 500 pesos (la noche) y el balcón de mi habitación tenía esta vista.
La herencia indígena que hay en el centro es palpable en todo momento. Lo mismo te encuentras a la señora que teje sus playeras que el local que te ofrece una bebida llamada Yolixpa que no es para todos, pero seguro le encontrarán el gusto, lo mismo al café de la zona.
No menos impresionante me resultó el espectáculo de los Voladores de Papantla; aunque ya lo había visto en otros lugares, aquí lo pude apreciar de diferente altura y los encargados del show tuvieron la certeza de vestir a uno de ellos como ¿Guerrero Águila? para darle un colorida diferente al que estaba acostumbrado a ver.
Pero si algo tiene de espectacular Cuetzalan es su belleza natural, muy cerca del centro (15 minutos) hay un parque donde se encuentran cerca de 5 cascadas. Claro que hay que caminar en vereda y que en el camino puedes encontrarte de todo, pero vaya, que viene junto con pegado con la belleza natural que tiene el lugar.
Lo mejor es que puedes nadar en esta cascada y contemplar más las bellezas naturales que ahí guardan. En definitiva me encantó Cuetzalan y espero volver pronto para hacer una reseña mucho más detallada de alguna cosa en especial.


