Visitando Buenos Aires, escogí un sábado de octubre (2019) para ir a Santos Lugares, y me di el gusto de caminar en el barrio que otrora fue un descampado del Conurbano bonaerense y que se volvió residencial y poético durante los 65 años que el maestro Sabato vivió ahí. Fue todo un viaje a pie, en microbús y tren, para imbuirme del ambiente íntimo del genial escritor de Rojas quien, a mi entender y criterio personal, creó la más potente trilogía ficcional en lengua española, saludable y vigente aún en medio de estos tiempos de desolación tecnolátrica. Gracias Luciana Sabato -hija de Mario y nieta de Ernesto y Matilde-, por abrir las puertas de los dos estudios literarios, de la biblioteca personal (más de tres mil tomos), del taller de pintura… Sí, estuve donde escribía, pintaba y filosofaba el Caballero de Santos Lugares. Lea el artículo completo
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