Una aventura sin rumbo, siguiendo el camino.
“Solvitur ambulando”.
Hay viajes que nacen de un destino y otros que nacen de un momento especial.
Este viaje nace de una celebración: cumplir 50 años y regalarnos 50 días para recorrer Europa en furgoneta.
No llevamos una ruta cerrada ni un plan marcado día a día. Vamos sin rumbo fijo, a la aventura, dejando que el camino nos sorprenda y que cada lugar nos indique cuál será el siguiente paso.
No buscamos acumular destinos, sino experiencias. No queremos ser los protagonistas de esta historia. Queremos ser viajeros que observan, descubren y comparten.
La intención es dejar una pequeña huella del camino: lugares que merecen una visita, rincones especiales, sitios donde parar con la furgoneta, experiencias que nos han sorprendido y esos pequeños detalles que pueden ayudar a futuros viajeros.
Durante estos 50 días iremos escribiendo este cuaderno de viaje para compartir no solo dónde hemos estado, sino aquello que nos hubiera gustado saber antes de llegar.
Un viaje abierto, sin prisas y con la curiosidad como brújula.
Día 0 — 12 de julio 2026
Los preparativos: cuando empieza realmente la aventura
Preparando la furgoneta
Todavía no hemos cruzado ninguna frontera, pero la aventura ya ha comenzado.
Hoy es un día de preparativos, de revisar cada rincón de la furgoneta, de colocar aquello que creemos necesario y de decidir qué cosas realmente queremos que nos acompañen durante los próximos 50 días.
La furgoneta será nuestra casa durante este viaje. Nuestro refugio al terminar cada jornada, el lugar donde desayunaremos viendo amanecer en un nuevo paisaje y el pequeño espacio donde iremos guardando recuerdos que todavía no existen.
Hoy preparamos la máquina.
Mañana empieza la carretera.
Día 1 — 13 de julio 2026
Cruzando la puerta de Europa
Pirámide de Bofill — Frontera entre España y Francia
Hoy empieza realmente el viaje.
Hemos elegido como punto de partida un lugar muy especial: la Pirámide de Bofill, (oficialmente Monument a Catalunya) en la frontera entre España y Francia. No es simplemente un lugar donde detenerse antes de continuar camino. Para nosotros representa un punto de transición, una puerta simbólica entre lo conocido y todo aquello que todavía está por descubrir.
Esta obra fue creada en 1976 por el arquitecto barcelonés Ricardo Bofill. Situada en este paso de los Pirineos, nació con la intención de transformar un espacio dominado por la carretera en un lugar con identidad propia, acompañando al viajero en ese momento tan especial en el que un territorio queda atrás y otro comienza. La Pirámide se construyó aprovechando las tierras extraídas durante la construcción de la autopista, convirtiendo un movimiento de tierra en un elemento arquitectónico integrado en el paisaje. Pero hay un detalle que hace que este lugar tenga todavía más significado para nosotros: las cuatro barras de la senyera catalana que coronan la estructura. Cuatro barras que nos recuerdan nuestro origen mientras iniciamos un viaje hacia nuevos horizontes.
Desde aquí comienza nuestra aventura europea.

