En el puerto de Dunkerque encontrareis la imponente Tour du Leughenaer, un edificio octogonal de unos 30 metros de altura que no solo destaca por ser el monumento más antiguo de la ciudad al sobrevivir desde 1450.
Como único vestigio de las antiguas murallas medievales, sino por la fascinante leyenda que envuelve a su nombre, ya que en flamenco leughenaer significa literalmente mentiroso, un apodo que según la tradición popular se debe a que desde su cima se encendían luces falsas para desorientar a los barcos y hacerlos encallar en los traicioneros bancos de arena del Mar del Norte para saquearlos, aunque en realidad la peligrosa acumulación natural de arena en el canal del puerto y las jugarretas del fuerte viento costero sobre las agujas de su reloj terminaron de consolidar su fama de engañosa.
Habiendo evolucionado con los siglos hasta convertirse en un faro activo entre el siglo XIX y los años sesenta antes de ser declarada Monumento Histórico, lo que la convierte en una parada totalmente imprescindible en la Plaza del Minck para cualquier viajero que quiera sumergirse de lleno en la historia marítima de la costa francesa y aprovechar la visita para comer justo al lado en el acogedor bistró Petite Marée, un sitio muy recomendable donde el trato es encantador y donde disfrutamos de un fish and chips buenísimo que hizo que la experiencia fuera redonda.
Tour du Leughenaer, Dunkerque ![]()



