Si todos los caminos llevan a Roma, son al menos dos los que te dirigen a Solana del Pino. Puedes elegir puerto o mirador, llámalo como te apetezca. Por el puerto de los Rehoyos: carretera buena (CR-500). Por el puerto del Calero: la carretera de “toalavida” (CR-5001). Desde ambas obtienes las mejores vistas. Si miras al norte: “¡Mira, el Valle de Alcudia! Allí se ve Mestanza, Hinojosas, Cabezarrubias, el pantano de Montoro, como un trozo de espejo azul cielo, encajado en el valle…” Si miras al sur, se ve Solana del Pino y su iglesia de piedra cerrando el rectángulo de la plaza de Sierra Morena.
Se ve, en realidad, casi toda la sierra cincelada por multitud de arroyos y el río Robledillo, encaminando su rumor acuífero entre helechos y bosques galería hacia el Guadalquivir. Hoy he recorrido tus calles y tus casas tendidas a la Solana. He visto tu cementerio y tus olivos tendidos en hileras vertiginosas para arropar un boceto abrupto y montaraz.







