SOBRE UN DOMINICANO EN CHINA, TERCERA PARTE Y FINAL

Toda nuestra conversación con estas chicas fue en un inglés bastante claro, entre ellas hablaban en su dialecto filipino, hablaban un inglés parecido al nuestro, con acento hispano, no me sucedió como con los chinos, que con los pocos ciudadanos que lo hablan solo se les puede entender la mitad de lo que dicen.

Ninguno de nosotros, machos latinos, hombres de mundo, mujeriegos de varias naciones y un mexicano “puro macho”, trató de ligar con estas jóvenes, en respuesta al trato humano, sencillo y sincero que recibimos de estas cuatro almas, que donde quiera que se encuentren mis deseos son que Dios les depare lo mejor.

Dejando de lado la sentimental ería melcochosa de más arriba y bajando de nuevo a este miserable mundo llegamos luego de 28 horas de vibraciones, ruidos, chinos escupiendo catarros por todos lados, baño sucio y mal oliente, camas duras, comida mala, caliente y picante, de mucho dormir, comer y haber socializado con gente interesante, llegamos a Hong Kong.

Hong Kong

No sé porque, cada vez que llego a una nueva ciudad de este país, los primeros 20 minutos son alguna mala experiencia. El taxista que ocupamos en la estación de tren de Hung Won en Hong Kong, nos estafó. Cuando le dá anotada la dirección del hotel comenzó a decir una serie de cosas en chino, hizo señas que interpretamos de mucho tráfico, un túnel, un peaje, etc., dio media vuelta y nos dejó en la misma estación cobrándonos 10 hk ( US$ 1.50) solo por haber perdido su turno en la fila de taxis. Yo se los pago porque estaba demasiado cansado para iniciar una larga discusión. Tomamos otro taxi que aceptó llevarnos de inmediato, dio unas cuantas vueltas innecesarias y nos dejó en el hotel cobrando 50 por el transporte, 10 por el peaje y 10 por las maletas, en total 70hk (unos diez dólares americanos). Ya las muchachas filipinas nos habían hablado de lo caros que son los taxistas en esta ciudad.

El hotel que nos recomendó nuestra amiga no tenía habitación disponible y la empleada de la recepción comenzó a llamar a los hoteles de la zona que pudieran recibirnos, todos oscilaban de los US$ 150 a los US$ 350 por noche y no había habitación disponible. Ya teníamos noticia de que Hong Kong es la 2da. Ciudad más cara del mundo, luego de Tokio la capital de Japón. La diferencia es que la relación calidad/precio comparada con las capitales europeas lo merece, no así en China. La diferencia en precios entre Hong Kong y Shanghái es de 20 a 1, es decir, lo que en Hong Kong cuesta 20 en Shanghái cuenta 1. Esto se explica porque hasta hace solo 6 años Hong Kong era una colonia inglesa, con todos sus hábitos, costumbres y estructura de costos de los ingleses, por eso Hong Kong aunque pertenece a China sigue manejándose bajo administración capitalista.

La ciudad de Hong Kong hasta hace solo cinco años era una colonia inglesa, de lo que se desprende que el idioma inglés está bastante diseminado, no tuve problemas para comunicarme con la mayoría de los taxistas, vendedores de tiendas y supermercados, hoteles, restaurantes, etc. Solo en algunos restaurantes muy pequeños, de esos que están en los escondrijos de las oscuras callejuelas de la ciudad, de esos comedores baratos que hurgamos los viajeros de bajos presupuesto, tuve alguna que otra dificultad de comunicación con la camarera de turno, pero aun en estos tienen un menú en inglés, o algún parroquiano que nos escucha hace la función de intérprete, salvando la situación. Con relación a la arquitectura, creo que todos habrán visto fotos, videos, películas y noticias con la modernista y maravillosa arquitectura de Hong Kong: rascacielos, túneles, elevados y pasadizos peatonales que contrario a otras ciudades del mundo, sí tienen una armonía perfecta con relación al entorno.

Las avenidas elevadas que he visto en ciudades como New York, Boston, Buenos Aires, México y la pobre, minúscula e insignificante, querida y entrañable ciudad de Santo Domingo, son realmente feos aunque útiles y necesarios, afean el panorama desarmonizando el entorno. Paseando por la isla de Hong Kong se aceza fácilmente a la bahía, al puerto turístico, al Centro de convenciones y al malecón que separa la isla de Hong Kong de la parte norte de la ciudad que se llama Kow Loon, la vista de la bahía es hermosa, con una hilera de rascacielos que se levantan hacia el cielo casi siempre nublado de la ciudad.

Una nota al margen, es que después del episodio del taxista en la estación de tren, en esta ciudad nadie más intentó estafarme con nada, durante los siguientes cuatro días de mi estancia, creo que esto es mucho para este país.

Recuerdo que un domingo en la mañana, en un centro comercial cerca de la marina, entramos caminando a un área repleta de restaurantes y bares temáticos me encontré un bar-café-internet con música latina, merengue, bachata y salsa, el internet es gratis para todos los clientes en computadoras modernas y con una velocidad aceptable, aquí sin lugar a dudas sí que pasamos un rato de lo más agradable.

El trasporte público de la ciudad cuenta con un metro subterráneo de solo cuatro líneas, pero que llega a la mayoría de los sitios turísticos y zonas hoteleras. El servicio de autobuses de dos pisos al estilo inglés, color rojo, cubre la mayoría de la ciudad y es utilizable con el mismo billete del metro. También existen tranvías antiguos que no los eliminan por pura nostalgia, pero que prestan un buen servicio y contribuyen al colorido de las calles de la ciudad. Sobre estos tranvías eléctricos me surgió la duda de su estabilidad en las curvas porque son bastante estrechos y de dos pisos, vistos a simple vista dan la impresión de volcarse con mucha facilidad, aunque confieso que de ser así, seguro ya hubiesen sido eliminados, por lo que el anterior comentario debe ser fobia mía.

Ante todo lo dicho, se desprende que el transporte público de Hong Kong es excelente, excluyendo por supuesto a los estafadores, maleducados y exageradamente caros taxistas.

Entrando al tema de la comida, aquí no fue necesario sacar del bolsillo el papelito con el letrero de “no picante por favor”. La comida aunque sigue siendo oriental en su contenido, no es por lo general picante, es servida con tenedor y cuchillo y en la mayoría de lugares incluyen servilleta de papel, aunque recuerdo que en una ocasión tuve que comprarla. Por otro lado, pude ver las cadenas de comidas rápidas que solemos ver en América y la comida chatarra que ha hecho de los estadounidenses una nación de obesos; Kentucky, McDonald, Berger King, etc.

A pesar de ser Hong Kong una ciudad cara pudimos sin problemas comer bien y barato en la mayoría de los negocios que visitamos, al precio de unos tres dólares por cabeza incluyendo un refresco de soda o una botella de agua. Los precios desorbitados en esta ciudad están en los hoteles y taxis, pues en aparatos electrónicos, como mp3 player, computadoras, dvd player, teléfonos celulares, audífonos, memoria portátil USB, etc., los precios son incluso mejores que en la china socialista.

Cabe señalar que no observamos en ningún momento productos falsificados como relojes de marca, bolsos femeninos, perfumes y accesorios de pc, como sucede en China.

2 Likes