SOBRE UN DOMINICANO EN CHINA, PRIMERA PARTE

Hola viajeros de todo el mundo, les voy a contar mi periplo en la tierra de Mao, llevado a cabo en septiembre de 2005. Este viaje, como todo lo que se quiere hacer bien, me llevó meses de planificación, presupuesto, investigación sobre el país y la lectura de los relatos de otros viajeros. Finalmente hice un presupuesto de viaje de unos US$ 7,000 incluyendo vuelos, transporte terrestre, hoteles de 2 estrellas para una estadía aproximada de 30 días. Hice las cosas como todo buen previsor, unido a experiencias pasadas y llevé el doble de dinero que necesitaba (en tarjetas de crédito) y la mitad de la ropa necesaria. Otra cosa importante que no debe faltar en la mochila de un buen trotamundos es un botiquín con toda la medicina que pudiera requerirse de acuerdo a los males que cada quien debe conocer sobre sí mismo, esto es importante porque en muchos países ya he tenido la experiencia de que no venden medicamentos sin receta médica, aún sea para el más leve resfriado.

La ruta de vuelo más económica que encontré después de varios meses de tanteo, cotizaciones, espera de ofertas de temporada baja, fue la ruta Santo Domingo-Madrid, Madrid-Beijing por unos US$ 2,500 en clase económica de ida y vuelta.

Contrario a otros viajeros no voy a referirme a los incidentes del vuelo y los tramites aeroportuarios, esa siempre es la parte pesada y aburrida del viaje que ya todos deben conocer. Así es que luego de 48 horas de trajín, es decir, esperas en aeropuertos, filas en boleterías y 20 horas de vuelo, finalmente llegué a Beijing a las 11:00 am dos días después de iniciado el viaje.

Observé la comodidad que existe para los pasajeros que viajan sin visa, pues en el mismo aeropuerto hay una especie de oficina consular donde se puede solicitar la visa de turista, una vez aprobada se puede pasar a los trámites de aduana y migración.

La costumbre mía de siempre estar leyendo los avisos e indicaciones me llevó a leer en inglés, un aviso en el área de migración que alerta a los viajeros sobre los taxistas ilegales, y aconseja dirigirse a la salida a la calle de la 5 a la 11, donde se puede conseguir taxi oficial o el shutlle bus hacia el centro de la ciudad. En ese orden de ideas mi primer contacto con un ciudadano chino fue para que tratara de estafarme, se me acercó una señorita con rostro inocente a ofrecerme un taxi para el centro por la increíble y ventajosa suma de 380 yuanes (unos 47 dólares), yo decidí no aceptar su oferta y salí a buscar los taxis oficiales quienes ofrecían este mismo servicio por unos 14 dólares, y finalmente tomé el autobús al centro por 2 dólares. (Ahorro de 45 dólares solo por ejercitar un poco mi nervio desconfiado) Una vez en el centro otro taxi por 15 Y. al hotel.

El Hotel XiXi Beijing ya reservado previamente por internet a una trifa de 538 Y, tuve que subir la voz, reclamar mis derechos y tirarme los pelos para que tras una hora de espera, y consultas con unos 8 niveles jerárquicos del hotel, me aceptaran la tarifa pactada de 538Y que ofrece su página de internet. (Menos de una hora en China y ya dos intentos de estafa en proceso) esto me dio una idea de lo que sería mi estadía en este país y cual deberá ser mi actitud en lo adelante. Resignado a mi destino, respiré profundo y me dije a mi mismo que nadie iba a arruinarme las vacaciones, a menos que fuera un problema de fuerza mayor. Sin embargo, mis compañeros de cuarto, dos mexicanos, están acostumbrados a pasar por este tipo de situación y lo tomaron con humor.

El descontento, el cansancio y el cambio de hora provocan un impacto sicológico de pesadumbre en todos los viajes, esta sensación de desamparo desaparece por lo general al segundo o tercer día de viaje luego que el cuerpo y el alma se hacen a la idea de tu nueva realidad, estas en China, donde el diablo dio las tres voces y nadie lo escuchó, ya no hay marcha atrás, has invertido tiempo, esfuerzo y tus ahorros de todo un año de trabajo en este viaje y tienes que tirar para adelante, la nostalgia de la esposa, los hijos, la suegra, el gato y el perro deben quedar atrás, estas en China, a nadie le importas, nadie habla tu idioma, nadie habla inglés , yo hablo inglés y algo de francés, pero aun así no es mi idioma y por más bien que lo hable no es mi idioma materno, no es el que uso a diario y siempre habrá errores de comunicación.

La visita obligada a la Plaza de Tan Nam Men, la mayor plaza del mundo, está rodeada de los dos museos principales de la ciudad al este y al oeste, al norte de frente tiene la Ciudad Prohibida o Palacio del Emperador. La plaza esta siempre llena de turistas orientales casi todos, algunos occidentales y gente vendiendo chucherías. De inmediato se nos acercó una joven toda llena de sonrisas haciendo preguntas sobre mi país, mi idioma, mi profesión mis hijos y todas las tonterías que habla la gente cuando quiere ser amistoso con uno, en un mal inglés con un 80% de errores finalmente me dijo cuál era el objeto de todas sus sonrisas y su amistad, quería venderme cuadros.

Por supuesto que nada le compré, en este tipo de cosas ya desde antes de salir de viaje, me hago un ejercicio mental, una promesa o como quieran llamarlo, de no comprar nada, y menos cuando recibo presión, mi mente se bloquea y aunque me guste el susodicho artículo pues no lo compro, no, no, y no.

Inmediatamente piso suelo Chino me doy cuenta de lo dicho por otros viajeros, se ven muy pocos rostros occidentales en Beijing. En cuanto a la barrera del idioma, para lo que ya venía mentalmente preparado, noto que supera todas mis expectativas, en esta ciudad nadie absolutamente habla un buen inglés, empleados de hoteles y guías turísticos, camareros, hablan unas 50 palabras en inglés, los taxistas ninguna. El problema es tan grave que muchos hoteles rechazan a los extranjeros porque saben que habrá problemas de comunicación, y para evitarse problemas, mejor los echan.

Así que para evitar mayores inconvenientes lo aconsejable es andar siempre con una tarjeta o brochour del hotel con la dirección escrita en chino. Para los lugares que se desea visitar hay que tener un mapa escrito en inglés y en chino, entonces señalar con el dedo al conductor del taxi cual será el lugar de destino.

Sobre el problema del idioma hago hincapié porque en mi experiencia como viajero he visitado muchos países donde el idioma no es el inglés ni el español y no me encuentro con dificultades de esta magnitud, por ejemplo les podría citar a Egipto, Francia, Suiza, Portugal, Brasil, Holanda, Tailandia, etc. En países como Tailandia y Egipto la gente se esfuerza por hablar un poco de inglés, pero el caso Chino es diferente, a ellos definitivamente no les interesa.

En el año 2008 serán celebrados en esta ciudad los juegos olímpicos, ya se ve la promoción por todos lados, en ese año se recibirán miles de turistas y deportistas de todo el mundo y en lo referente a la estructura hotelera y deportiva no pongo en duda que estén preparados, donde estará el gran problema es en los servicios de hospedaje y comunicación principalmente.

La Ciudad Prohibida

Los que vieron la película El Último Emperador, seguramente quedaron impresionados por la majestuosidad de este palacio, con su vistoso color rojo y blanco, canales artificiales, dragones, columnas y techos coloridos, se quedaron grabados en mi interior. Pero a la vez, me llevé tremenda decepción pues al momento de mi visita estaba en restauración, la mayor parte del palacio estaba cubierto de andamiaje y telas metálicas de los albañiles, aun así, pude hacerme un par de fotos a empujones entre la masiva concurrencia de turistas que hacen turno para sacarse la foto de recuerdo en los espacios que todavía no están en obras de reparación. Su visita vale la pena y los que vengan a partir de 2006 podrán disfrutarlo a plenitud.

El Palacio de Verano

No pretendo competir con Lonely Planet y otras guías turísticas con fines comerciales al hacer una descripción de los lugares visitados por lo que no voy a entrar en esos detalles. Les cuento que tomé un taxi desde mi hotel en el centro hasta este palacio que está en las afueras por unos 60Y utilizando el taxímetro, pues es más barato que si se trata el acarreo con el chofer, otro conductor que quiso hacerlo así, nos pedía 100Y, pero con taxímetro solo gastamos 60Y. La entrada al palacio cuesta 35Y y la travesía en botes es por 10Y.

Este lugar es indescriptiblemente hermoso, con un enorme lago natural, pabellones, palacetes, quioscos para comprar agua, refrescos, helados, y recuerdos de artesanía China. Lo mejor de todo era la niebla, cosa que no es común ver en mi isla tropical, la niebla para muchos es triste y hasta depresiva, yo considero que es hermosa y provoca una sensación de calma. Las aguas tranquilas de este lago te llevan a un estado de contemplación y comienzas a entender esa especie de tranquilidad y paciencia que por lo general tienen los pueblos orientales.

El Templo del Cielo

Al igual que La Ciudad Prohibida estaba en reparación, solo pudimos apreciar sus jardines y sus plazoletas. Sus jardines tienen una amplia extensión de pinos y lo mejor es que está en pleno centro de la ciudad.

El taxi costó 10Y (US$ 1.20).

La Gran Muralla

Esta famosa muralla es una de las 7 maravillas del mundo. Está a unos 60 km. fuera de Beijing. Para si visita es aconsejable tomar un tour organizado de los que tienen en los hoteles. El día que íbamos a su visita nos levantamos temprano antes de la apertura de la oficina llamada “Tour Des “y el empleado del concegieri nos aconsejó que era mejor tomar un taxi porque por el hotel había que reservar un día antes, nos dijo que un taxista del hotel nos lleva y nos trae por unos 600Y. Como éramos dos personas y el hotel cobra 350Y por persona, mi incauto compañero se puso contento porque nos ahorraríamos 100Y, yo le convencí de que no era así porque a esto había que sumar entradas de 50Y c/u más el almuerzo de unos 40 c/u, lo cual era todo incluido dentro del paquete del hotel. Finalmente llegó el empleado del tour desk, compramos los boletos para ese mismo día a las 830 am, con lo cual nos libramos de otra estafa del concergieri y el taxista combinados.

La parte desagradable de los tours organizados es que llevan a uno sin falta dos o tres tiendas de artesanías con el interés de ganarse su comisión, yo como siempre no compro absolutamente nada. Finalmente La Gran Muralla, la culminación de años de mi vida soñando con conocer este lugar. Fotógrafos, turistas en masa, vendedores, carteristas, guías turísticos corruptos y estafadores, una niebla intensa, 6 compañeros aburridos de viaje, pesados y antipáticos, una gripe que no se me quita, el recuerdo de mi familia, el cansancio y el dolor de espalda, nada me amarga la fiesta y disfruto mi muralla ladrillo a ladrillo. El lado oeste de la muralla se encuentra atestado de turistas tratando de escalar a la torre por los empinados escalones. El 99% de los visitantes no se dá cuenta de que el lado este, al cruzar la avenida por el puente peatonal el paisaje es mucho más hermoso, mas fotogénico, más holgado y bordeado de un hermoso río. Me detiene un solitario joven japonés para que le saque una foto, intercambiamos elogios por nuestras cámaras digitales, nos fotografiamos el uno al otro y nos despedimos con inclinación de cabezas al estilo japonés. En mi afición a los viajes he notado que la mayoría de los asiáticos que tienen acceso al turismo son los japoneses, eso se explica porque tienen un alto nivel de ingreso, dinero y tiempo para gastarlo, siempre llevan consigo una lab top, un celular y una cámara digital último modelo.

Regresamos al hotel a las 6 de la tarde cansados, hambrientos y llenos de polvo. Debo contarles que al mediodía nos llevaron a comer a un restaurant de 3 pisos, con tienda de artesanía incluida, repleto de turistas. Al parecer todas las agencias de viaje usan este negocio para llevar los turistas a comer luego de visitar la muralla. La comida estuvo excelente, servida en una mesa de centro giratorio en pequeños platillos, y lo mejor de todo, incluía tenedor y cuchillo y no esos odiosos palitos orientales.

Hong Quiao Market

Desde niño he sentido una terrible atracción por los mercados y aquí en China he hecho mi agosto en este sentido. Lo mejor de todo es el colorido de frutas y dulces, frutas secas, semillas de todo tipo, artesanías, patos horneados, etc. Este mercado en particular se especializa en relojes e imitaciones de marcas famosas, eje. Rolex, Rado, Cartier, Louis Vuitton, Longini, etc. Me dirigí específicamente a comprar un mochila porque la mía estaba rota, solo hay que hacer una pequeña ojeada a algún producto y “ellos” los mercaderes ya saben que eres presa fácil, me agarró del brazo un pequeña joven de uno 18 años y me puso la mochila en manos por unos 320Y, y en un perfecto inglés que sería la envidia de cualquier taxista o del gerente de un hotel 5 estrellas, comenzó entre ella y yo una lucha kung fu sicológica por el regateo. Después de mucho hablar, enfadarnos y reírnos y de un fuerte dolor de mi brazo derecho, porque cada vez que ella se reía me daba un pescozón en el brazo, logré sacarle la mochila a la preciosa niña por 100Y.

Esto del regateo que prácticamente no existe entre los fríos y calculadores y civilizados europeos y norteamericanos, es un deporte y un relax entre nosotros los tercermundistas de América Latina, Oriente y países Árabes.

Al fin, con mi mochila nueva de 100Y (US$ 12.00), me siento en lo escalones a la salida del mercado, eran esos de las 7 pm. Y se sienta a mi lado la más hermosa de todas las muchachas de este país, tenía un rostro bello y un pelo corto y sedoso, la cosa es que de inmediato me plantea el tema que le interesa: venderme una cartera de mujer marca Vuitton de imitación por unos 280Y. Por la forma discreta en que hablaba, mirando siempre a su espalda, pude deducir de que se trataba de una empleada de tienda que se robó esa mercancía, yo le digo que no, gracias, ahora no, otro día, ella continúa cuánto? cuánto?, ella sola, sin yo hablar fue bajando de precio hasta llegar a 100Y, yo conversaba a mi derecha con Raúl, mi compañero de viaje del grupo y mantuvimos una conversación más o menos larga, cuando miro a mi izquierda continúa a mi lado la chica con su trabalenguas explicándome las bondades de su artículo en venta. Me dedico a sacar mis cosas y hacer la mudanza de la mochila vieja hacia la nueva, cuento el dinero que me queda, calculo la hora en mi país, pienso un poco en mis hijos y respondo un par de preguntas de Raúl. A mi izquierda sigue la chica hablando y negociando. Me levanto y me acerco a un taxista, le muestro la tarjeta del hotel, dice que 40Y por el viaje, que la hora es congestionada y no sé qué, no le creo y busco un taxi en la calle (la chica detrás de mí), le enseño la tarjeta, conecta el taxímetro y me subo al taxi, la chica con el carro en movimiento me dice que está bien 50Y, yo le digo que por favor ya basta, cambia el semáforo y arranca el taxi y uf… por fin me libré de ella, llegamos al hotel por 10Y, me libré de otra estafa-taxi y de la chica pesadilla.

Primera estafa consumada

Fue de una manera sencilla la primera vez que me engañaron, el conductor de un taxi al pagarle yo con un billete de 100 para que cobrase 15Y, me devolvió una papeleta falsa de 50Y. Demás está decirles que pasé una vergüenza al querer pagar con ella en una tienda. Por lo menos la gente con sentido común sabe que los extranjeros en países como estos, somos las victimas elegidas para este tipo de fraude, pues para mí como forastero, los billetes verdaderos y los falsos de otro país diferente al mío, son sencillamente iguales. Así es que por fin lo consiguieron, me engañaron.

Siempre que visito un país, me informo sobre la seguridad de sus calles, centros concurridos y hoteles, y en China todos los relatos de viajeros y guías turísticas a lo Lonely Planet, hablaron delicias de su seguridad. Solo algún relato hizo un leve comentario sobre los taxistas. En China las calles son seguras en el sentido de la violencia, no así en robos y fraudes.

No quiero con esta narrativa estigmatizar a pueblo chino, de ser en su mayoría un pueblo de estafadores y tramposos, incluso si me preguntaran de mi país diría lo mismo, Rep. Dom. Es un país de gente buena, pero la clase social compuesta por taxistas y camareras, que son los que tienen mayor contacto con los turistas, están conformados por lo peor del país, en su mayoría rateros y sinvergüenzas. Cualquier viajero incauto pensaría eso del pueblo dominicano en general. Esta reflexión aplíquese también al pueblo chino.

Las calles de Beijing

Por lo regular el cielo esta nublado y la ciudad en niebla, reconozco que los días grises son depresivos para la mayoría de la gente, pero no para mí, yo vengo de un país tropical y estoy cansado de tanto sol y tanto cielo azul.

Me pongo mis tenis más cómodo, mochila al hombro y salgo a la calle. Las calles del centro como en todo el mundo, están repletas de gente a toda hora del día y la noche, gente de compra, vendedores ambulantes, mendigos, ese olor a especias de oriente por todos lados, mercadillos informales o formales vendiendo frutas secas, dulces, bolsas de té chino, imitaciones de rolex, e imitaciones de todas las marcas de todo lo que puedan imaginar, ropa de mujer, perfumes, zapatos, cd, dvd, vcd, mp3 player, etc.

China es el paraíso de las compras, en especial de artículos electrónicos. Compré una memoria portátil USB 2.0 de 8 gb. por 200Y, para que tengan una idea en mi país uno de estos de 1 gb cuesta unos US$ 75.00, me imagino que uno de 8 gb que aún no ha llegado por allá, costará más de US$ 200.00,

Pero era evidentemente imitación porque al segundo uso que le dá ya estaba totalmente inservible, otra estafa.

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