ITALIA, SEPTIEMBRE - OCTUBRE DE 2014
Antes de entrar en materia quiero decir lo siguiente sin ánimo de ofender:
La mayoría de los blogueros de viajes escriben sobre lugares que nunca han visitado, solo para ofrecer al pie del blog un enlace con la compra de un bien y servicio.
En ningún caso voy a recomendarles ningún seguro de viaje, hotel, restaurant o línea aérea.
A mí no tienen que darme likes, ni suscribirse a mi canal ni nada que se le parezca.
No espero sus agradecimientos.
Todo lo aquí escrito obedece al interés de aportar información verídica y sin maquillar.
No sé porque esta vez a diferencia de todas, disfrute tanto de la etapa pre organizativa de mi viaje de vacaciones, en esta ocasión prepare la documentación bajada de la internet, con una minuciosidad como nunca antes lo había hecho, incluí un fajo de papeles de unas 200 páginas, con información sobre lugares de interés, seguridad de las calles, transporte público, horario y frecuencia de los trenes incluyendo precios, mapas de la diferentes ciudades, horarios y precios de entradas a museos y catedrales, etc. Cuando estén preparando su guía de viajes tengan presente que muchas de las personas que escriben en los foros lo hacen con la intención de hacer propaganda de algún restaurant, hotel o bar en particular, a lo largo de estas líneas no se van a encontrar con ningún tipo de recomendaciones de este tipo, las recomendaciones mías se van a limitar a museos, ciudades, platos típicos pero no el restaurant donde lo preparan, horarios de visitas y cosas por el estilo, siempre sin ningún interés económico. Sugiero siempre preparar su guía de viaje ustedes mismos con información bajada de la web en lugar de comprarse una cómoda, bonita e ilustrada guía de viajes Michelin o de Lomelí Planeta, ellas por supuesto que dan información valiosa pero siempre guiadas por el interés particular y por la propaganda pagada que por la sola idea de ayudar a los demás como es mi caso y el de otros foreros.
Aun así, no se dejen influenciar demasiado, ni por mí no por otros foreros que han tenido alguna experiencia frustrante casi siempre buscada por algún comportamiento erróneo que ellos mismos han tenido.
En fin, volviendo al tema de la guía de viaje, se van a encontrar con mucha información dispersa en unas 50 páginas de internet diferentes, en viajeros.com por ejemplo, foro del cual me honro en ser miembro, aparecen verdaderos burros escribiendo pendejadas disparates que no vienen al caso, lo mejor es descargar la información mediante el procedimiento de copiar, pegar, recortar, borrar y quedarse con lo más útil de cada narración. Haciendo eso sí un resumen por ciudad, es decir que las informaciones de ciudades la van a encontrar dispersas y deben unirlas ustedes mismo mediante el procedimiento de copiar y pegar. No olviden hacer una lista de las cosas que deben llevar incluyendo la lista de documentos, medicinas y otros artículos que sean de su particular interés.
Entrando en materia, les cuento que el vuelo Santo Domingo-Madrid-roma más las horas de espera dura unos 8 horas más dos horas más dos horas y media, por lo que con esta información a mano, lleva una mochila preparada con lo más necesario para no aburrirme como pastillas para dormir, un Smartphone con música, audífonos, audiolibros, libros electrónicos para leer, juegos pre instalados y un stand o base para apoyar el celular para ver películas y videos, además de un cargador con el adaptador europeo, pero en este caso el avión no dispone de toma corriente en los asientos de clase turista, así que una vez en el aeropuerto de Barajas Madrid no perdí mi tiempo y recargue de nuevo en la primera oportunidad que vi una toma de corriente.
Al llegar a Roma tras la larga espera de nuestros equipajes, nos dimos cuenta que a uno de nuestros compañeros de viaje se le había extraviado una maleta, así pues nos dirigimos a la oficina del aeropuerto de Alita lía que es donde se ponen las reclamaciones por pérdidas de equipaje, una vez puesta la reclamación, agotados nos dirigimos a la salida buscando el lugar donde se toma el tren que conecta al aeropuerto de Roma Fiumicino con el centro de la ciudad. El tren en cuestión tiene dos variantes, es expreso que cuesta 14 euros y hace el trayecto en 40 minutos y el normal que se para en todas partes lo hace en el doble de tiempo por 8 euros, tomamos el expreso y llegamos a la estación de Roma Termini que es más o menos el centro de la ciudad, donde llegan las únicas dos líneas de metro, y la mayoría de autobuses urbanos y líneas de tranvía de la ciudad.
Previamente en la comodidad de mi hogar en Santo Domingo, me pase varios días tratando de ver la manera de llegar del aeropuerto hasta la puerta de mi hotel mediante el uso de transporte público sin la necesidad de coger ningún taxi y así ahorrarme unos buenos pesos, perdón euros en materia de transporte.
Mi hotel llamado hotel di Porta Maggiore, ubicado en la piazza di Porta maggiore, a unos tres kilómetros de la estación de Termini, era un mediocre hotel por el precio de 115 euros por noche en ocupación doble, con un miserable desayuno típico italiano consistente en pan, mantequilla, café, leche y jugo de naranja, wifi de pago más el odioso impuesto municipal pagadero en efectivo de 4 euros por noche por persona, este impuesto por cierto es en todas las ciudades que visite en el país, aunque en otras llega a los dos o tres euros y se puede pagar con tarjeta de crédito también.
EL VATICANO
Al otro día de mi llegada a Roma, ya más descansado y con mejor ánimo, ya con la ruta trazada de transporte público desde el hotel, tranvía 5 o 14 desde el hotel hasta Termini, luego metro línea 1 hasta la parada Octaviano, luego caminar dos cuadras hasta el museo Vaticano siguiendo las indicaciones de la ciudad y por fin llegamos a nuestro destino. La fila para la compra de la taquilla es de unos dos kilómetros de largo, y por lo regular tarda unas tres horas desde su llegada hasta la puerta de entrada, pero yo ni corto ni perezoso ya había leído sobre el tema y una semana antes, desde mi país, compre las taquillas por internet e hice la reservación para el día 20 de septiembre a las 9 de la mañana, imprimí los comprobantes con su código de barra y me a la puerta principal donde el seguridad nos deja pasar sin hacer fila hasta la ventanilla donde el empleado nos imprime el billete de entrada definitivo. La verdad es que se siente una gran satisfacción al dejar atrás esa inmensa cola de gente de todos los países bajo un ardiente sol romano que nada tiene que envidiarle al sol dominicano en el mes de septiembre.
El museo en sí es una joya, la visita se lleva toda la mañana, con almuerzo incluido. El museo tiene miles de obras de arte pictóricas de artistas como Tintoretto, Rafael, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. que sin ser un experto en arte reconozco que es uno de los museos más grandes y completos del mundo, También se notan numerosas esculturas de toda Europa, de la antigua Grecia, y por supuesto del antiguo Egipto, país del que casi todos los países europeos robaron numerosas piezas de arqueología incluyendo varias momias de algún que otro faraón suelo de los que hubo por allá. Lo que más llama la atención del museo son sus frescos en los techos, que pueden observarse según se avanza por las distintas salas del edificio hasta llegar a la capilla Sixtina que es una de las más visitadas por ser obra del maestro Miguel Ángel, con aquel famoso fresco del toque de los dedos de los ángeles.
El museo cuenta con unos 6 restaurantes donde se venden almuerzos internacionales bajos en grasa y calorías y sin ningún sabor, por lo que solo recomiendo comer algún pastel con jugo de fruta para que no salgan decepcionados de los otros platos.
Por otro lado de los jardines del museo no hay paso para el lado de la iglesia y la plaza San Pedro, así es que tendrán que salir y dar la vuelta por la calle siguiendo el muro de la ciudadela el cual lleva una caminata de unos quince minutos.
Al llegar a la plaza San Pedro, nos encontramos con la ya acostumbrada fila de varios kilómetros la que por suerte avanza rápido como una hora más o menos a pleno sol, repleta de turistas japoneses con su guía de Lonely Planet en las manos hasta que por fin llegamos a la puerta donde nos damos cuenta que no dejan entrar en pantalones cortos ni con los hombros al aire, así es que mujeres vayan bien cubiertas porque es un lugar sagrado. La capilla en sí no tiene nada de espectacular, es algo sombría, con estatuas y cuadros sin importancia, los más interesante es la cripta donde están enterrados los papas fallecidos desde el inicio del Vaticano, incluido el propio San Pedro, si, aquel pescador de mala muerte que negó a Cristo unas tres veces.
Saliendo de la capilla nos dirigimos por la vía Piadosa, hasta el castillo de la ciudad, donde decidimos no entrar por carecer de interés, cruzamos el río Tíber y fuimos andando hasta la plaza Navona.
La visita del Vaticano se lleva todo un día desde por la mañana hasta el atardecer cuando ya no quedan energías para seguir andando, lo ideal es sentarse en la plaza Navona a tomar una cerveza o copa de vino mirando la gente pasar y los mimos haciendo sus payasadas, traten de no perderse esta plaza porque es lo mejorcito de Roma.
Las guías de viaje recomiendan visitar el barrio de Trastevere que se encuentra al sur del Vaticano, según dicen está lleno de bares y restaurantes y que la zona es bastante animada. Esto es 100% falso, no vayan, se trata de un par de callecitas escondidas y destartaladas, casi siempre en obras y cuya oferta gastronómica no tiene nada excepcional, en cuanto al ambiente y cosas que ver tampoco es importante, ya ven que no se puede creer en todo lo que se escribe por ahí.
Roma
La ciudad en si es sucia, fea, llena de africanos e hindúes, que al parecer, sus respectivas religiones les tienen prohibido el uso del desodorante, están por todos lados vendiendo un sinfín de cosas casi siempre inútiles, acosados por la policía y apestando su mal olor a sobacos en los medios de transporte público.
La inmigración de chinos y latinoamericanos en Roma es apenas notoria, no venden cosas en la calle y no molestan a la gente. Aun así, en ningún momento me sentí amenazado, ni sentí que nadie hurgara mis bolsillos en los transportes públicos. Si hay que tener muchísimo cuidado en Roma y toda Italia con el tema de las gitanas, con sus ramito de yerbabuena, pidiendo en las calles, son ladrones y carteristas, por suerte los mismos ciudadanos de Italia cuando ven algún turista hablando con una gitana, se le acercan y le dicen a uno que tenga cuidado y no se dejen robar, esto me paso varias veces, lo cual les agradezco muchísimo.
En nuestro tercer día en Roma, hicimos una visita al museo Borghese, el cual es recomendado en todas las guías de la ciudad, se encuentra en un parque enorme al norte de la ciudad, hay unas cuantas líneas de autobús que llegan hasta cualquiera de sus varias entradas, no pudimos entrar al museo, pues había una fila de unas 50 personas que previamente habían reservado por internet, luego me enteré que el museo no vende billetes de entrada en el propio museo, y que las visitas deben ser reservadas y pagadas por anticipado en su página web. Siendo así salimos caminando por el parque, evaluamos la posibilidad de entrar al zoológico y decidimos finalmente caminar hasta la entrada norte a visitar el Museo de Arte Moderno de Roma.
Sobre este museo solo puedo decir maravillas, la visita dura unas 3 horas, y tiene de todo, a pesar de ser de arte moderno, tiene varias salas dedicadas a pinturas de los clásicos, esculturas clásicas y modernas, diseño de muebles antiguos y actuales, y diseño arquitectónico. Uno de mis acompañantes de viaje era arquitecto, y el amigo estaba que daba brincos de la alegría, por la cantidad de maquetas y diseños que pudo ver y fotografiar. A la salida del museo ya totalmente agotados del trajinar del día, nos encontramos con un tranvía que nos llevó directamente hasta la Piazza di porta Maggiore, sitio de nuestro hotel. Ha descansar se ha dicho.
El transporte del centro de la ciudad es organizado, está todo bien conectado sea por autobuses, tranvías o las únicas dos líneas del metro, con lo mejor es que el 80% de las rutas comienzan o terminan en la estación principal de Termini. Los boletos se compran en los kioscos de prensa, en los tabacos o tiendas de cigarrillos, y en las estaciones de metro también hay máquinas expendedoras, aunque vi alguna que otra en la calle en algunas paradas de autobús. Lo más recomendable es comprar el boleto de día completo o el turístico de tres días, es lo más barato y permite montar en todos los transportes públicos de la ciudad ilimitadamente. Los billetes sencillos valen 1.20 euros y comprando de diez viajes y por día completo más o menos el uso que se les dé, puede llegar a bajar hasta 0.50 céntimos por trayecto.
No vale la pena comprar la Roma pass, la dichosa tarjeta cuesta 36 euros por persona, incluye la entrada a algunos museos y a otros no, como el museo vaticano por ejemplo que es el mayor y mejor de la ciudad.
La Piazza del Popolo, o plaza del pueblo es un enorme espacio al que se puede ir andando desde Piazza Navona, no es la gran cosa arquitectónicamente hablando y lo mejor de ver son los mismos y su creatividad. Al lado de la plaza hay un museo llamado Leonardo da Vinci, donde se exponen las mayorías de obras e inventos del famoso florentino, pero este museo no vale la pena ya que lo que ofrecen a la vista son impresos, copias de mediana calidad y diapositivas de sus obras, la entrada es barata, unos 5 euros pero no vale la pena.
La Piazza de España es una de las visitas obligatorias de Roma, no es nada del otro mundo, unas simples escalinatas donde se sientan los jóvenes a tomar el sol. En las callejuelas de sus alrededores hay una bonita de variedad de tiendas de lujo y marcas famosas donde pueden deleitarse los ojos con sus vitrinas y sus precios desorbitantes, cosa que considero vanidad y basura propia para gente vacía.
La fontana di Trevi es otra de las maravillas de Roma, tomamos dos autobuses, caminamos ilusionados para llegar y encontrarnos con que la dichosa plaza esta en reparación, está toda cubierta de andamios, y miles de personas con cara de desilusión igual que nosotros, según las vallas informativas va a estar en reparación hasta un mes que no recuerdo de 2016.
La visita al coliseo romano y el foro romano fue agradable, ese día no picaba el ardiente sol romano, por lo que pudimos hacer las típicas fotos de las ruinas del coliseo, como siempre a todas partes que vamos, enormes filas y miles y miles de turistas de todo el mundo. La entrada cuesta 12 euros y es válida por 48 horas, por si quieren volver a ver lo mismo. Esto no es bonito, sino fuera por la historia que se respira en el lugar, yo le daría dos estrellas. También todo esto está rodeado de andamios y se encuentra en reparación.
Al salir del coliseo caminamos hacia el foro romano y a la iglesia Santa María la Mayor hasta llegar al palacio del congreso, donde nos hicimos unas fotos preciosas del palacio, el foro y la ciudad desde el techo del palacio. Primer y único lugar de Italia donde pude entrar sin pagar, porque en ese país se cobra por todo incluso por entrar a las iglesias.
Comer y beber es caro en Roma, los precios de las ensaladas andan por los 10 o 12 euros, los platos que incluyen carta unos 17, rara vez aparece un menú de dos platos más bebida por 15 euros en algún restaurante de dos estrellas. En Italia es prácticamente imposible pasarlo sin comer pasta, la tenemos presente en el pan, los espaguetis en todas sus formas y en la pizza. Si su médico le prohibió comer pasta entonces este país no es para usted, porque la verdad es inevitable, las mejorcitas ofertas gastronómicas son en pasta, muy ricas por cierto, yo no soporto las piezas y en par de ocasiones tuve que tomarlas, en Italia un pizza es una por persona, un plato grande redondo con variedades de ingredientes a elegir que uno ni se imagina.
La comida italiana también es rica en ensaladas, siempre acompañadas de prosciutto o jamón serrano y abundante orégano y aceite de oliva. Esta vez sí que comí bien.
Entre cuento y cuento, quiero contarles que mi primera visita a Italia fue en el año 2001, pero esa vez mi visita fue una total frustración, porque se me ocurrió la brillante idea de coger un tour organizado a través de una agencia de viajes, la cual nos llevó a visitar unas cuantas ciudades de las que estoy visitando en esta oportunidad, pero lo hizo a la carrera, con prisa, por salir de nosotros lo antes posible, nos daban apenas 10 minutos para tomar un par de fotos en lugares como la catedral de Florencia, la plaza San Pedro o la plaza San Marcos de Venecia, esos abusadores sin embargo, cuando se trataba de visitar un fábrica de artesanías o tienda de regalos, nos dejaban por horas, con tal de ganarse la comisión que usualmente le pagan esos comercios a las agencias de viajes por cada turista que les lleva. A partir de esa azarosa experiencia fue que decidí perfeccionar mi inglés y mejorar mis conocimientos de otros idiomas como el francés y el italiano, que no es que los hablo por cierto, pero se conjugar unos cuantos verbos y unas 50 palabras básicas para defenderme por las calles.
Otra situación que viví en 2001 fue lo de las fotos, todavía las cámaras digitales no habían llegado a mi país, y la cámara de rollos que tenía en ese entonces se limitaba 24 fotos y punto. Contrario a esta vez que me hice unas 2500 fotos a lo largo de todo mi viaje por Italia.
Para la ciudad de Roma, la visita de tres noches es más que suficiente, la verdad es que no hay mucho que ver, yo había tomado 5 noches y el quinto días optamos por hacer una visita de ida y vuelta a Nápoles, la cual se encuentra a hora y media en tren desde Roma.