Ubicado en Almagro (no en la zona caótica del Abasto, sino más hacia el lado de Avenida Rivadavia), se encuentra uno de los cafés notables más lindo de Buenos Aires.
Para muchos es un lugar de vieja cheta (“cheto” en Argentina significa algo que ostenta ser de plata y desprecia a todo lo que quede por debajo de su categoría económica), pero para mí es el lugar con la mejor merienda que existe.
Y les hablo ni más ni menos de lo que ven en la foto. Una bandeja REPLETA de todo lo que se puedan imaginar.
Sandwiches frescos, sandwiches tostados, tortas, masitas, tostadas, budines… todo lo que trae es incontable.
Entre dos (y comemos un montón), apenas logramos comer la mitad.
El precio, es no solo accesible, sino demasiado barato comparado con otros lugares (todo esto más dos tés, lo pagamos $600 en diciembre de 2018, mientras que en otros bares dos cafés y dos tortas rondaban los $900, como en el café Martínez).
Así que si un día tienen ganas de merendar como si fuera el fin de los tiempos, pónganse lindo y visiten Las Violetas.
Guarda que los fines de semana se arma una cola bárbara, pero si tienen paciencia, no se van a arrepentir de esperar.
