Hay lugares en Cali que tienen magia, y Café Gardenia es uno de ellos. Ubicado en la antigua casa de Obeso, a unos pasos del Gato de Tejada, es el sitio perfecto para dejarse llevar por una buena charla, un buen café y el ambiente único que se respira en el sendero del río.
Desde que entré, supe que este era un lugar para quedarse. La decoración tiene un aire acogedor, con detalles que invitan a la calma y la contemplación. Pedí un latte frío y un cheesecake de frutos rojos, y honestamente, no podía haber hecho una mejor elección. ¡Espectacular!. El café tenía el balance perfecto y el cheesecake… bueno, de esos que uno no quiere que se acaben.
Lo que más me encantó fue la librería dentro del café. Una selección de libros muy bien curada, de esas que provoca sentarse a leer por horas con un buen café al lado. Y como si el momento no pudiera ser más especial, empezó a llover mientras el sol seguía brillando. Ese contraste de brisa, sol y lluvia, tan característico de Cali, hizo que la experiencia fuera aún más única.
Definitivamente, este es un sitio al que volveré cada vez que quiera charlar con amigos o simplemente disfrutar de un buen café con un buen libro. Lo único que le falta es tener conectores de energía para poder trabajar con comodidad. Si los tuvieran, mejor dicho, no me sacarían de aquí.
@richitejada

