Hay ciudades que te reciben con los brazos abiertos, en las que te sientes como en casa. Para mí, Barcelona fue un abrazo al corazón. Me enamoraron sus veredas anchas, sus elegantes balcones, sus callejones llenos de historias, tienditas y cafés, y en especial, las obras del arquitecto Antoni Gaudí.
Gaudí es el máximo exponente del modernismo catalán, un estilo vanguardista con muchos detalles que esquivan lo tradicional, pero que son muy funcionales y atractivos. En este viaje visité por primera vez algunas de sus creaciones, las que más me gustaron fueron: Casa Vicens, la Pedrera y la Sagrada Familia. A continuación, te cuento un poco sobre estas obras de arte que han sido declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Casa Vicens
Es la primera casa que diseñó Gaudí. Fue construida entre 1883 y 1885 como un hogar de veraneo para la familia Vicens. Como muchas de las creaciones de Gaudí, este espacio está inspirado en la naturaleza. En la fachada externa y dentro de la casa, los protagonistas son el mosaiquismo, las plantas, las texturas y los colores vivos. El diseño de las ventanas permite que la luz entre creando formas y siluetas que le aportan calidez y originalidad al lugar.
La Pedrera
También llamada Casa Milà, fue construida como un edificio residencial y se inauguró en 1912. Algunos de los elementos que me fascinan de este lugar son el diseño de los muebles inspirado en la anatomía humana, las rejas de hierro cuyo diseño es similar a la lámina de corcho cuando se la observa a través de un microscopio, la terraza con sus torres de ventilación y chimeneas que parecen soldados que cuidan el edificio, y el desván que posee una estructura en forma de arcos que se asemeja el interior de una ballena. La Pedrera es una sinfonía de formas orgánicas y líneas fluidas.
La Sagrada Familia
Quizás, esta es la obra más importante y conocida de Gaudí. La Sagrada Familia se ha convertido en un clásico y símbolo de Barcelona. Su construcción empezó hace 140 años y actualmente sigue en proceso. Dentro de esta basílica sentí que estaba en un bosque porque sus columnas parecen grandes árboles. El mosaiquismo presente en sus vitrales es precioso. Me fascinó la hermosa imagen que crea la luz cuando se ve reflejada en los vitrales de colores.
Definitivamente, ya quiero volver a Barcelona para revisitar estos lugares e ir a otros que me quedaron pendientes. Aprovecho para compartirte algunas fotos que tomé de los edificios y las calles de esta bellísima ciudad.
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