Antojos de lugares pequeños, pero deliciosos!

Hay lugares que uno encuentra por pura casualidad y terminan siendo un hit… eso fue lo que me pasó con Casa Banana en el barrio Granada. Pequeño, acogedor y con un concepto que se nota que fue creado con todo el gusto. Desde el nombre hasta la decoración, la carta y la atención, todo está muy bien pensado.

Lo primero que me enganchó fue la selección de música. No sé quién está detrás de esa playlist, pero deberían darle un premio porque de verdad que crea una vibra buenísima, te carga de energía y hace que el desayuno se sienta como un plan perfecto.

Yo en realidad andaba buscando un lugar para trabajar y me lo encontré de pura chiripa. Pregunté si tenían WiFi (porque sin eso no funciono :laughing:) y para mi fortuna, la conexión estaba perfecta. Eso sí, no es un sitio diseñado para coworking como tal, ya que las sillas no tienen espaldar y no hay muchos puntos de conexión, pero para una sesión de trabajo corta funciona de maravilla.

Y ahora, hablemos de la carta… ¡una locura! Tardé como 15 minutos decidiendo qué pedir porque todo se veía delicioso. Al final, cualquier elección es un acierto. Los precios me parecieron muy justos y lo mejor es que, a pesar de estar en plena calle, el lugar se siente privado y tranquilo, como un rinconcito escondido en medio del movimiento de Granada.

Por último… la clave del WiFi. Jajajaja, no se las voy a decir, pero qué buen detalle. Definitivamente encaja con todo el ambiente, la música y la vibra del lugar. Espero que no se cansen de verme por aquí, porque van a verme seguido! :joy:

@richitejada

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